29/10/15

O.C: Las bicicletas son para el verano (1984)

Poster Las bicicletas son para el verano

¿De qué va?: En el verano de 1936 estalla la Guerra Civil. En la ciudad de Madrid, una familia formada por un matrimonio y sus dos hijos, comparten la cotidianidad de la guerra con la criada y los vecinos del edificio. El hijo menor, Luisito, quiere que su padre le compre una bicicleta, pero la guerra hará que la compra se aplace indefinidamente.

Reputación: Adaptación cinematográfica de la obra de teatro escrita por Fernando Fernán Gómez, quien se inspiró en sus recuerdos infantiles de la Guerra Civil, y  por la que ganó el premio Lope de Vega del Ayuntamiento de Madrid en el año 1977. Los productores confiaron el guión de la película a Salvador Maldonado y la dirección a Jaime Chávarri, quienes acababan de estrenar con éxito Bearn o la sala de las muñecas (1983). Agustín González encarnó a Don Luis, al igual que lo hizo en el Teatro Español de Madrid, mientras que para el resto de roles se contó con otros actores ajenos a la representación teatral, como un debutante Gabino Diego. Fernando Fernán Gómez no quiso saber nada de la adaptación, y le confesó tiempo después a Chávarri que tenía la impresión de que habían quitado media obra, sobre todo la parte que concernía al anarquismo, que a él le interesaba mucho. El director argumentó que no disponían de tiempo ni de presupuesto necesarios para hacer una película de más de dos horas y media, y que el tema del anarquismo se había perdido al acortar el texto, no de forma intencionada. La película fue un éxito, convocando a dos millones de espectadores a los cines. Curiosamente, el tranvía que aparece en el filme fue el mismo que utilizaron en Doctor Zhivago (1965).

Las bicicletas son para el verano

Comentario: Lo que diferencia Las bicicletas son para el verano de las múltiples películas españolas sobre la Guerra Civil es su enfoque intimista, siempre desde el punto de vista de una familia de clase media residente en Madrid. Sus integrantes intentan llevar sus vidas de la forma más normal y cotidiana posible, con la hija (una jovencita Victoria Abril) persiguiendo su sueño de ser actriz, y el hijo lidiando con su despertar sexual con la ayuda de la criada, pero los bombardeos, la recesión económica y la muerte de personas cercanas les traerá de vuelta al terrible conflicto bélico que están viviendo, más longevo de lo que ellos creían que sería en un principio. La película no se limita a ser teatro filmado, resultando muy dinámica, y goza de un buen ritmo y de un gran nivel interpretativo por parte de su elenco. Es una historia sobre la guerra contada desde el bando de los perdedores, donde prima la resignación y la tristeza (aunque tiene algunas gotas de humor), y que se vale del valor simbólico de la bicicleta para apuntar que el final del conflicto sólo fue el principio de un largo y duro invierno para el país.

Próximo visionado: Luna de papel (1973)