7/2/13

Salsa rosa y rancia

Poster Liz & DickYa hemos comprobado en los últimos años que muchas estrellas de cine recurren a la televisión en busca de esos proyectos interesantes que no encuentran en Hollywood: Julianne Moore, Kevin Spacey, Nicole Kidman o Al Pacino son algunos ejemplos de estrellas emigrantes que además  han sido reconocidas por sus trabajos en la pequeña pantalla.  Y luego está Lindsay Lohan, que entre parodia y parodia de sí misma ha intentado recuperar su estatus de buena actriz (si es que alguna vez lo tuvo) dando vida a la mítica Elizabeth Taylor en un biopic que abarca su tormentosa y pasional relación con el actor Richard Burton.

Una apuesta bastante arriesgada tanto por parte de Lohan, que se atreve a encarnar a un personaje real e idolatrado, como por parte de Lifetime, la cadena televisiva responsable, pues la contrató a sabiendas de los problemas que la protagonista de Chicas malas ocasiona en los rodajes. Claro que la atención mediática que genera su fichaje no la podrían haber conseguido con ninguna otra intérprete, y así fue como congregaron a 3,5 millones de telespectadores en la noche de su estreno, si bien se quedaron lejos de los 6’5 millones que logró Steel Magnolias el pasado mes de verano. No obstante, las opiniones que generó el telefilme no fueron tan favorables ni mucho menos…

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Liz & Dick narra la historia de amor entre Taylor y Burton desde que se conocieron en el set de Cleopatra hasta la muerte del actor, intercalándola con unas declaraciones imaginarias a cámara de la pareja donde dan detalles de sus sentimientos en cada acontecimiento importante. Su historia tiene todos los ingredientes de un gran romance: amor, pasión, celos, discusiones, rupturas, reconciliaciones… Sin embargo, el guión de Christopher Monger, quien estuvo mucho más acertado con el de Temple Grandin, es demasiado torpe y tosco a la hora de desarrollarlo. Por poner un ejemplo, al principio cuando se conocen se detestan, dos días después lo están haciendo como conejos y cinco días más tarde están tan enamorados que ya no pueden vivir el uno sin el otro mientras se dicen las cosas más cursis y sudadas del mundo.

Liz & Dick

El telefilme tampoco le hace un gran favor a la imagen de la pareja: a él lo presentan como un calzonazos obsesionado con ganar el Oscar que decidió mudarse a un barco para no pagar impuestos y a ella como una consentida celosa que le robaba los papeles a otras actrices para poder trabajar con su marido, además de ser materialista y fanática de los diamantes. Lindsay Lohan no tiene toda la culpa del fracaso de la película, pero pese a que en fotos pueda tener algún parecido con la Taylor no tiene ninguna credibilidad encarnándola. Lo que pasa con ella es que su vida privada ha sido tan polémica que somos incapaces de verla en la pantalla encarnando a alguien que no sea ella misma, además que se ha destrozado la cara con tanta cirugía. Su compañero de reparto, Grant Bowler, tampoco es que lo haga especialmente bien, al menos ambos van a la par en mediocridad.

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Liz & Dick no es muy diferente a los biopics televisivos que estuvieron de moda en España hace no mucho sobre personajes importantes de la cultura popular patria como Isabel Pantoja, Carmina Ordoñez o La Duquesa de Alba. Todos están hechos para el disfrute de los aficionados a la prensa del corazón, remarcando los momentos que han ocupado muchas páginas de las revistas temáticas y haciendo una burda recreación de lo que creen que podría haber pasado cuando las cámaras no están delante. Es muy curioso el papel que juegan los paparazzi en Liz & Dick, tan presente en la vida de la pareja que hasta rompen a través de ella. Si tienen curiosidad y un día tonto pueden echar un vistazo a la peli, si no, mejor se mantienen alejados. Y hasta otra corazones.

2/10

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