22/1/11

Las mañanas edulcoradas

Poster Morning Glory 
Dir.: Roger Michell
Int.: Rachel McAdams, Harrison Ford, Diane Keaton, Patrick Wilson, Jeff Goldblum, John Pankow
¿De qué va?: Cuando Becky Fuller, una joven e inexperta productora de televisión, es despedida de su trabajo encuentra un empleo en un programa matinal de capa caída. Para revitalizarlo, decide contratar como co-presentador a Mike Pomeroy, un veterano y reputado periodista que vive de las rentas pasadas, pero no le pondrá las cosas nada fáciles.

Reseña: Detrás de las cámaras que retransmiten los programas de televisión se esconce un mundo frenético y caótico que los espectadores ignoramos mientras nos sentamos frente a la pantalla del televisor. He visto pocas películas que se centren en ese mundillo, el mejor retrato televisivo lo he visto justamente en la pequeña pantalla, en la serie Studio 60 escrita por el célebre Aaron Sorkin y que desgraciadamente tan sólo contó con una temporada. Por eso me llamó la atención Morning Glory, por el tema, por su atractivo reparto y porque estaba producida por J.J. Abrams, que ha demostrado de sobra que de televisión sabe y mucho. Pero lo que me he encontrado no ha cumplido con las expectativas que me había creado con dichos ingredientes.

Morning Glory3 
Morning Glory recuerda bastante a El diablo viste de Prada, no por casualidad, la guionista es la misma. Rachel McAdams interpreta el mismo personaje que Anne Hathaway, una joven entusiasta que es incapaz de mantener una vida sentimental sólida por su adicción al trabajo y que tiene que lidiar con jefes y compañeros de trabajo inflexibles, en este caso, por estar hastiados de una profesión que con los años acaba quemando. Pero si en la película de Meryl Streep se compensaba bastante bien la sensiblería con ironía y mala baba, en Morning Glory la balanza tira más por las buenas intenciones y por el humor blanco que dibuja sonrisas en vez de carcajadas, aunque de vez en cuando suelte algunos chispazos de socarronería sobre el mundo de la televisión, aunque no son suficientes para levantar la película de su condición de simple y fugaz entretenimiento.

MORNING GLORY 
La película le pertenece a Rachel McAdams, que está tan encantadora como siempre aunque a veces resulte demasiado pizpireta. Harrison Ford hace un papel que parece un símil de su situación actual, un veterano que no encuentra su sitio en la actual parrilla televisiva, por lo que se tiene que conformar con trabajos que están por debajo de lo que fue en su mejor momento. Y con Diane Keaton pasa lo mismo, pues le va ni que pintado el papel de una vieja gloria obligada a adaptarse a los nuevos tiempos si quiere seguir en boga, aunque tenga que hacer el ridículo de vez en cuando. Patrick Wilson es el interés romántico del personaje de McAdams, protagoniza una subtrama romántica que no capta más atención de la necesaria pero que es totalmente innecesaria.

MORNING GLORY 
Pero sin duda alguna, lo que más me ha impactado de Morning Glory es que me haya dejado con la sensación de que aprueba y defiende la televisión basada en el espectáculo hueco, el que pone a presentadores y reporteros a hacer el ganso para rascar unos escasos puntos de audiencia. ¿Se acuerdan los telespectadores españoles de Qué está pasando? Pues eso es lo que vende la película. Morning Glory no es un desastre, pero es una ocasión desperdiciada para hacer un poco de crítica y burla de la televisión que tenemos, la que al fin y al cabo hemos demandado nosotros como televidentes que somos. Para acabar, mencionar el uso y abuso de las transiciones musicales en el filme; cada secuencia está vendiendo un tema de los que componen la banda sonora. Si al menos la instrumental tuviera algo de chispa, pero es tan blanda como el conjunto.

5’5/10