6/12/07

Guía antropológica de la clase alta para principiantes




He aquí una comedia del montón que acaba siendo mejor que la media al introducir ciertos elementos que la convierten en un producto no original pero ciertamente disfrutable. 5 razones por las que Diario de una niñera no debería pasar inadvertida:

1. La película es un análisis antropológico de la clase alta norteamicana, con la excusa de que la protagonista y narradora de la historia acaba de licenciarse en Antropología. Aunque sus reflexiones no descubren la pólvora seca, son interesantes y bien planteadas.



2. La forma en la que se retrata a los pijos de Nueva York es acertada, mostrando que para muchos da lo mismo lo que pasa dentro de sus casas mientras den una buena impresión de cara a la galería. La lucha de clases también está bien planteada en la película con ciertos apuntes, como que todas las niñeras son latinoamericanas o asiáticas salvo la protagonista.

3. El reparto es solvente, empezando por Laura Linney, que sin caer en la sobreactuación sabe darle las dosis adecuadas de temperamento e histrionismo a su inestable personaje (¡Aprende Diane Keaton!). Scarlett Johansson como protagonista vale su peso en oro, al igual que Alicia Keys, Paul Giamatti y Chris Evans como secundarios, aunque este último esté metido con calzador para ser el imprescindible objetivo amoroso de la protagonista. Y por suerte el niño es gracioso y nunca llega a ser repelente.




4. No es una peli que vaya sólo de la clase alta y de sus caprichos. También va sobre la crisis a la que se enfrentan chicos de ventitantos que cuando acaban la carrera no tienen ni idea de qué hacer, y sobre la presión a que la que les someten los padres desde pequeños para que llegen a ser lo que ellos quieren. Habrá gente que se sienta identificada...

5. La peli es 100% disfrutable, pese a su previsibilidad y al final 'light'. Envuelta como un caramelito que disfrutas mientras lo saboreas y del que guardas un pequeño pero grato recuerdo.




En definitiva, Diario de una niñera es una suerte de mezcla entre El diablo viste de Prada, Mary Poppins y Lost in translation, salvando distancias por supuesto.

***1/2