23/5/16

Con rabos y a lo loco

Poster TangerineLa democratización digital ha traído muchas cosas buenas. Hoy en día, realizar un corto o una película está al alcance de cualquiera que tenga un teléfono móvil, pudiéndose hacer auténticas virguerías. El cineasta Sean Baker rodó su quinta y más exitosa película, Tangerine, con tres iPhones 5 y una aplicación móvil que le costó 8 dólares, y si no hubiese dicho nada no se habría dado cuenta nadie, porque la calidad de la  imagen es tan nítida como la de cualquier cámara digital. No obstante, la técnica debe ir acompañada de talento, energía e ingenio, que es, al fin y al cabo, lo que convierte esta película en algo tan notable y refrescante.

Sin-De Rella es una prostituta transgénero que sale de la cárcel en la víspera de Navidad. En plena celebración de su libertad, su mejor amiga, Alexandra, le dice que su novio y proxeneta Chester le ha estado engañando, creyendo que ella ya estaba informada. Decidida a descubrir la ciudad, Sin-De  iniciará enfurecida una búsqueda por la ciudad de Los Ángeles. Esta premisa, que podría haber sido perfectamente la de un drama social en la línea de Princesas (2005), se rebela como el detonante de una estupenda comedia, que sigue a lo largo de un día las peripecias de sus protagonistas por los barrios menos glamurosos de L.A., sí, pero también los más vivos y auténticos, alcanzando el culmen en una escena donde todas las tramas convergen, dando lugar a una tragicómica situación a la altura de los clásicos americanos del ‘slapstick’.

Tangerine

Tangerine es la antítesis de La chica danesa, una película protagonizada por personas transexuales que supone una celebración de la diferencia sin afectación y sin recalcar su carácter reivindicativo. Los gags fluyen con la misma naturalidad que posee su reparto, en el que destaca  Mya Taylor, la amiga y confidente de la particular Cenicienta de este cuento, justa ganadora del Independent Spirit Award a mejor actriz de reparto. La película hace reír, y mucho, con las ocurrencias de sus personajes, pero Baker se guarda para el final la tristeza implícita en sus historias, dejando un regusto agridulce, pero necesario para que la película no quede desconectada de la realidad. Netflix ha tenido el buen ojo de rescatar Tangerine para distribuirla en España a través de su plataforma streaming, y yo no puedo hacer otra cosa que recomendar encarecidamente que rescaten este pequeño y desinhibido diamante orgulloso de ser en bruto.
8/10